Descargar el artículo
 

El Servicio de Rehabilitación Comunitaria (SRC) de Cornellà, del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu, atiende de forma ambulatoria a personas con problemática de Salud Mental de larga evolución (TMS y TMG) y a sus familias. El equipo es multidisciplinar y cuenta con psicóloga, trabajadora social, terapeutas ocupacionales, educadores e integradores sociales, y se organizan actividades que se hacen tanto dentro del Servicio como en recursos comunitarios.

Las funciones más significativas de un SRC son:

– Potenciar autonomía de las personas y su empoderamiento.
– Acompañar en la elaboración de un proyecto de vida.
– Mejorar la calidad de vida.
– Lucha contra el estigma y el auto estigma.

Las familias que atendemos han recorrido muchos dispositivos de la red de salud mental, la mayoría están cansadas, con la autoestima muy baja y tendencia al pesimismo; suelen tener sentimientos de culpa y esto acaba provocando una sobre implicación emocional con los familiares afectados que nos les permite tener un espacio propio donde satisfacer sus demandas y deseos.

Es habitual la pérdida de relaciones tanto de familiares como de amigos, y los sentimientos de incomprensión que causan más aislamiento y soledad. Castilla (1998) encontraron que el modelo comunitario, incrementaba la carga a las familias, sin que éstas tuvieran suficientes apoyos en la comunidad para gestionarla. Cocina para descansar la mente pretende ampliar las redes de apoyo de las familias y disminuir la sobrecarga.

El proyecto pivotó en dos grandes bloques, aunque contó con la implicación de varios agentes:

1. La atención a las familias.

a) Desde los profesionales del SRC.

Tuvo como objetivo que las familias pudieran tener un espacio propio para descansar la mente haciendo una cosa diferente, favoreciendo la ampliación de su red de soporte y de relación, al compartir tiempos, espacios y experiencias de una forma diferente a los procedimientos terapéuticos más convencionales.

b) Desde los usuarios del SRC.

Se contó con la colaboración de personas vinculadas a un taller creativo de manualidades del SRC desde el cual diseñaron los quince delantales y el cartel que se utilizaría en la edición de los vídeos.

2. La lucha contra el estigma.

a) Apertura a la comunidad.

El proyecto de Cocina para descansar la mente se realizó en un dispositivo comunitario, abierto al barrio, donde se realizaban muchas otras actividades para los vecinos/as. De las quince plazas que tenía el proyecto, siete se reservaron para residentes interesados en este barrio, constituyéndose un grupo de quince personas muy heterogéneo.

b) La colaboración con un instituto del municipio.

Tal y como Vila-Badia (2016) demostró, el contacto por parte de los adolescentes con la problemática de salud mental disminuía las actitudes prejuiciosas hacia las personas con este tipo de dificultades. Es por este motivo que se buscó la colaboración con un instituto de secundaria del municipio para poder editar los vídeos de las recetas.

En cada sesión se grababa el paso a paso de cada receta y se mandaba al instituto para su edición (https://cuinaperdescansarlament.blogspot.com).

Los alumnos que participaron en la edición de los vídeos fueron voluntarios, y eran conocedores del proyecto, y su trabajo se enmarcó en una de las asignaturas curriculares : Aprendizaje y servicio.

c) Obra Social de Sant Joan de Déu.

Para financiar el proyecto se contó con la colaboración de la obra social que proporcionó todos los recursos económicos para tirarlo adelante.
 

Ingredientes (agentes) necesarios para la elaboración del proyecto:

. Familias de personas afectadas por un problema de salud mental.
. Usuarios del taller creativo.
. Personas del barrio interesadas.
. Alumnos voluntarios de secundaria.
. Recursos comunitarios.
. Obra Social de Sant Joan de Déu.
 

Elaboración paso a paso

. Calendarización de las recetas. Cada participante se comprometía a elaborar una receta de su elección.
. Los profesionales compraban previamente los ingredientes necesarios para la receta.
. La persona que había elegido la receta, cocinaba y dirigía la receta mientras un miembro del equipo la grababa en video.
. Al final de la receta se degustaba con los participantes, creándose un espacio de relación informal y de encuentro entre los participantes.
. Se enviaba el vídeo a los alumnos responsables de su edición.

En la finalización del proyecto se hizo un acto de clausura en el que se invitó a todos los agentes que habían participado. Cada uno de ellos pudo compartir su experiencia y su valoración del proyecto Todos ellos destacaban el carácter inclusivo del proyecto, su vocación antiestigma, su objetivo claramente motivador y de ampliación de redes de apoyo con el sentimiento de pertenencia a un grupo. Se valoró que el proyecto era un ejemplo de salud mental comunitario fácilmente replicable en otros colectivos en situación de riesgo de exclusión social con un único ingrediente indispensable: entusiasmo.

Recogimos algunas de las frases textuales que podrían resumir la experiencia de las personas que han colaborado con el proyecto:

“He podido ver que detrás de una persona con problemas de salud mental, hay un cuidador que dedica mucho tiempo a cuidar, y que éste necesita su espacio y su tiempo” (alumno Instituto).

“Ha sido para mí la posibilidad de aportar mi granito de arena para mejorar la situación de personas que hacen de cuidadores” (alumno Instituto).

“Mi madre necesitaría de un psicólogo. Pero como no quiere ir, este taller ha sido su terapia” (hija familiar).

“Desconocía el tema de la salud mental y he visto que este tipo de proyectos implican a toda la sociedad” (participante).
 

Discusión

La experiencia de este proyecto puso de relieve la necesidad de que las problemáticas de salud mental se puedan atender desde diferentes recursos que impliquen agentes sociales distintos, favoreciendo así la implicación que cada uno de nosotros tiene en el bienestar social, aportando ingredientes diferentes que permitan que el resultado final sea más rico y nutritivo para todos: la salud mental es cuestión de todos.

Consideramos también que este proyecto es fácilmente replicable no solo con familias de personas afectadas de salud mental, sino con otros colectivos en riesgo de exclusión social.
 

Referencias bibliográficas

Vila-Badia, R., Martínez-Zambrano, F., Arenas, O., Casas-Anguera, E., García-Morales, E., Villellas, R., Martín, J.R., Pérez-Franco, M.B., Valduciel, T., Casellas, D., García-Franco, M., Miguel, J., Balsera, J., Pascual, G., Julia, E., y Ochoa, S. (2016), “Effectiveness of an intervention for reducing social stigma towards mental illness in adolescents”, World Journal Psychiatry, Junio, 22; 6(2), pp. 239-247, ISBN 2220-3206 (online).

Castilla, A., López, M., Chavarría V., Sanjuán, M.,  Canut, P., Martínez, M.,  Martínez, J.M., Cáceres, J.L., (1998), “La carga familiar en una muestra de pacientes esquizofrénicos en tratamiento ambulatorio”, Revista de la Asociación Española de Psiquiatría, vol. 18, núm. 68.
 

Marta Puig Pérez.
Servei de rehabilitació comunitària de Salut Mental de Cornellà.
Trabajadora Social.
mpuig@pssjd.org

Sònia Vilamala Antón
Servei de rehabilitació comunitària de Salut Mental de Cornellà.
Psicóloga.
svilamala@pssjd.org