RESEÑA

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Los huéspedes del Yo.
Las identificaciones y desidentificaciones en la clínica psicoanalítica
Teresa Olmos de Paz (ed.)
Biblioteca Nueva, Madrid, 2018.

 

La editora, Teresa Olmos de Paz, miembro titular con funciones didácticas y actual presidenta (2017-2019) de la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM), ha reunido en este libro a destacados autores de diferentes perspectivas y geografías con el fin de  dar a conocer la reflexión contemporánea de los procesos de identificación y desidentificación que tienen lugar en la relación analítica. Tal como lo plantea en la introducción “[…] es una búsqueda permanente del yo, que recibe su repuesta desde el otro y la realidad”.

Si bien es un proceso en continuo cambio, que no concluye, también son puntos de anclaje que brinda al sujeto un sentido de permanencia en el transcurrir de su historia de vida, tal como señala P. Aulagnier (1984).

Asimismo la editora, en la introducción de esta obra, nos recuerda que toda elaboración teórica se va transformando a partir de la clínica. Y este concepto no es una excepción. La reflexión freudiana es un paradigma de la dialéctica enriquecedora entre la clínica y la teoría. Hay una evolución del concepto desde Duelo y melancolía (1915), donde se plantea como un mecanismo patológico, al trabajo El yo y el ello (1923), en el cual las identificaciones dan lugar a la estructuración de la psique.

Nos recuerda que lo esencial del proceso psicoanalítico es la desidentificación de identificaciones nocivas. Es en el seno del interjuego transferencia-contratransferencia que surgirán nuevas identificaciones, lo que da lugar al título de este libro: al desalojamiento de los Huéspedes del yo.           

Los autores de los cinco capítulos que componen esta obra van desplegando distintos aspectos del tema central.

En el primer capítulo, Mauricio Bálsamo, psicoanalista titular de la Sociedad Psicoanalítica Italiana y profesor investigador de la Universidad Paris XIII, presenta “Imago, identificaciones alienantes y procesos de desidentificación”. Inicia su reflexión a partir del complejo de la madre muerta, de Green (1992), expandiéndola a la función y al destino de la imago como expresión de una identificación alienante. El concepto de imago describe la retirada de investimentos libidinales y el establecimiento de un cuerpo extraño interno con las consecuencias subjetivas que se derivan de estas circunstancias. Estas son identificaciones alienantes que se manifiestan en ciertas formas de compulsión a la repetición o en la clínica de ciertas psicosis. Se imponen como un dictado superyoico, o bien como barreras narcisistas defensivas ante el encuentro del otro y que, por tanto, empobrecen las capacidades autorreflexivas. La característica de inamovilidad de la imago representa un duro desafío al proceso analítico por la dificultad de debilitar los bloqueos identificatorios. Para revertir esta situación, el autor coincide con M. Parson (2012) en la importancia de crear un acuerdo afectivo personal. Este acuerdo crea las bases para la exploración de nuevas posibilidades vitales. La experiencia analítica puede ofrecer el marco adecuado de reencontrar y experimentar aquellas experiencias, percepciones y vivencias que le han fijado a un proceso alienante.

En el segundo trabajo presentado, Identificación proyectiva y el tercero subyugante, Thomas Ogden, psicoanalista del Instituto de California del Norte y autor de numerosos artículos y libros, nos plantea, desde una perspectiva intersubjetiva, una reflexión sobre la identificación proyectiva y sus efectos en el proyector y en el  receptor. Para él es un interjuego de la subjetividad de analista y paciente, y el producto de estas subjetividades da lugar a la creación del tercero analítico subyugante, significando con ello que ambos actores están involucrados en la dialéctica proyectiva-introyectiva. El proceso analítico exitoso implica la reapropiación de la subjetividad de cada uno de los participantes, pero transformada por la experiencia. Para lograrlo, se requiere un acto de reconocimiento mutuo en el marco de la transferencia-contratransferencia.

Ruggero Levy, psicoanalista didacta de la Sociedad Portuguesa de Porto Alegre y autor de diversos artículos, en el trabajo que presenta, que lleva como título Identificaciones, subjetivación y los procesos simbólicos, desarrolla lo que para él es lo más significativo de la adolescencia: la reordenación simbólica. Esta reordenación inevitablemente genera la reaparición de ansiedades primitivas cuya intensidad dependerá de la solidez de los objetos internos continentes. Para Levy la adolescencia es “un doloroso proceso de construcción y reconstrucción de un sistema de representaciones ante la emergencia de una nueva subjetividad en el universo simbólico del sujeto”. En ese sentido, aquellos adolescentes que pueden recuperar con flexibilidad aspectos escindidos del self harán una evolución muy diferente de aquellos que internalizaron objetos muy perturbados, o cuya destructividad no puede ser transformada. Estos quedan atrapados en un funcionamiento patológico.

Luis Kancyper, psicoanalista con función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina y autor prolífico, presenta El poder de las identificaciones y de la desidentificación en el campo analítico. En este trabajo hace un amplio desarrollo metapsicológico y clínico de los procesos identificatorios y desidentificatorios a partir de la presentación detallada de un proceso psicoanalítico. Según este autor, estas marcas identificatorias no desaparecen. La activación, o no, de sus efectos estructurantes o patógenos depende de otros aportes provenientes de otras identificaciones que abren nuevas posibilidades. Presenta de forma detallada sesiones con un paciente adulto que, entre las múltiples facetas que se despliegan en este encuentro analítico, le permite construir el concepto de amistad de transferencia. Este concepto, que surge de la reflexión sobre el trabajo analítico con este paciente, lo contrapone al amor de transferencia. El autor lo describe de la siguiente manera: “donde tanto el analista como el analizante se sumergen ―transferencia-contratransferencia positiva sublimada mediante― en una entrega franca y profunda, preservando al mismo tiempo la asimetría funcional del proceso analítico”. Por tanto, el analista investido e identificado con la figura del amigo se irá convirtiendo en sucesivas fases del proceso analítico en una presencia confiable y leal. Para el autor, el cambio psíquico es la posibilidad de que las identificaciones recibidas por el sujeto de una manera activa reestructuren su pasado en el presente con la inclusión de nuevos aportes identificatorios. La eficacia terapéutica del psicoanálisis es justamente el proceso lento de desidentificación de dichas identificaciones pasadas y patógenas, dando lugar así a una nueva reestructuración intrapsíquica.

En el último capítulo, Bion como un kleiniano. Una elaboración de la fantasía de la mente en “ataques al vínculo”, Rachel Blass, psicoanalista de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y profesora del Heythrop College de la Universidad de Londres, hace un análisis del pensamiento de Bion y de como éste ha contribuido a enriquecer el corpus teórico kleiniano. Señala que la diversidad de lecturas que puede tener la obra de este autor da cuenta de la amplitud y complejidad de su pensamiento. La interpretación de algunos conceptos nodales, tales como la contención, puede llevar a confusiones con el concepto de holding de Winnicott.  Para la autora, tanto las propuestas de Bianchedi y Ferro como las perspectivas intersubjetivistas desdibujan las aportaciones que hace Bion a los fundamentos del pensamiento kleiniano y su práctica, cuya característica primordial es: “[…] la fantasía inconsciente y su interpretación en el encuentro analítico”. Es decir, las necesidades ambientales reales del paciente no han de afectar la tarea analítica.

Puesto que la fantasía inconsciente es central en el pensamiento kleinano, la autora resume de manera muy clara la diferencia de la fantasía inconsciente en Freud y en Klein. Plantea que, a pesar de que las últimas aportaciones de Bion divergen de la tradición kleiniana, no resta valor a las contribuciones primordiales que hizo a dicho cuerpo teórico-técnico. Para ello analiza la elaboración que hace este autor sobre la fantasía kleiniana en su artículo de 1959, Ataques al vínculo, y en el de 1962, Aprendiendo de la experiencia. Concluye que Bion amplía el concepto de fantasía de Klein dando lugar a la comprensión más detallada de cómo éstas afectan al pensamiento. La contención del objeto, depositario de las identificaciones proyectivas del sujeto, son las bases para crear pensamiento. Y es la elaboración de estos procesos involucrados en la contención lo que permite profundizar en la comprensión de la experiencia analítica.

Este libro, por la calidad y la variedad de las reflexiones que hacen los autores, nos permite tener una mirada amplia de un aspecto fundamental de lo que ocurre en el curso del proceso psicoanalítico. Su lectura nos permite cuestionar, aclarar y ampliar nuestro bagaje teórico-clínico.
 

Referencias bibliográficas

Aulagnier, P. (1984), El aprendiz de historiador y el maestro-brujo, Buenos Aires,  Amorrortu.

Bion, W.R. (1957), “Differentiation of the psychotic from the non-psychotic personalities”, International Journal of Psychoanalysis, núm. 38, pp. 266-275.

Bion, W.R. (1959), “Attacks on linking”, International Journal of Psychoanalysis, núm. 40, pp. 308-315.

Freud, S. (1915), “Duelo y melancolía”, en Obras completas, vol. VI, Madrid, Biblioteca Nueva.

Freud, S. (1923), “El yo y el ello”, en Obras completas, vol. VII, Madrid, Biblioteca Nueva.

Green, A. (1992), Narcisismo di vita, narcisismo di morte, Roma, Borla.

Parson, M. (2012), “La desidentificaction oedipienne”, Annuel de l’APF, Paris, Presses Universitaires de France. 
 

Eileen Wieland
Psicóloga clínica,
Psicoanalista SEP-IPA,
eileen.wieland@gmail.com