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IMAGEN SUTIL DE UN NIÑO, DESPUÉS ADOLESCENTE, ACORRALADO

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“La mejor película del año”, escribió The New York Times. “Profundamente emotiva”, dijo The Guardian.

Moonlight (Luz de luna) es una película estadounidense de 2017 con guion y dirección de Barry Jenkins. Es un hondo drama lírico sobre la identidad y el reconocimiento de la homosexualidad en un entorno conflictivo, con acoso escolar y familias rotas por las drogas.

Inspirada en la obra teatral autobiográfica In moonlight black boys look blue, del dramaturgo Tarell Alvin McCraney, este segundo largometraje del realizador de Remedios para melancólicos, narra la vida de Chiron, un niño  negro, pobre, homosexual e hijo de una madre soltera adicta al crack. Fue nominada y premiada como mejor película del año en las ceremonias de los Globo de Oro y los Premios Oscar de 2017.

Moonlight es la primera película de temática LGBT con un reparto íntegramente compuesto por actores y actrices de raza negra y con el segundo presupuesto menor de las películas nominadas al Oscar.

Chiron es un niño hermético, atormentado y asustadizo, que en vez de expresarse verbalmente lo hace con la mirada, con una actitud huidiza y alerta. Es un niño secreto, hipersensible y homosexual en un mundo cuyas señas de identidad potencian la arrogancia machista.

Aunque no está basada en ninguna historia concreta, las experiencias de McCraney y Jenkins sí están presentes en el film. Los dos crecieron al mismo tiempo en el barrio marginal Liberty Square de Miami, localización en la que fueron rodadas varias escenas de la película. Ambos tenían madres drogadictas pero con diferente suerte: la de Jenkins logró sobrevivir. La de McCraney, no. McCraney es homosexual y, en otro paralelismo con el protagonista, también, de niño, fue rescatado por un dealer, un traficante.

Moonlight se estrenó en octubre de 2016 en Estados Unidos con una gran receptividad del público y la crítica. El título evoca una expresión que sostiene que los negros lucen de color azul bajo la luz de la luna.

A pesar del apoyo de la crítica, Jenkins fue muy atacado a través de Twitter. Se le acusó de realizar una película que amenazaba la masculinidad afroamericana. Precisamente, el estereotipo machista que quiere desterrar Jenkins.

El actor Trevante Rhodes, en la película “Black”, dijo al periódico The Guardian: “Cuando creces, te dicen que siendo un hombre negro tienes que ser mejor que tus colegas. Tienes que ser fuerte, masculino y la fuerza más dominante en la habitación siempre. Así que automáticamente te bloqueas y no piensas que sea posible mostrar ningún tipo de vulnerabilidad en ti”.

La indefensión lleva a construir caparazones para sobrevivir. Esas armaduras pueden actuar tanto para el mundo exterior como el interior, bloqueando el deseo y la capacidad de comunicación.

No es una película de soñadores, como señaló Jenkins en su discurso de aceptación del Oscar: es una película sobre la realidad más insoslayable, sobre tener los pies sobre su propia concepción de tierra, el asfalto caliente de Miami.

Hay varias elipsis en esta delicada película. El director nos presenta a su protagonista en la infancia, la adolescencia y la juventud. Deja espacio a la imaginación del público. El retrato que hace el personaje en tres momentos de su existencia es sutil y profundo. Sufriente en la vulnerabilidad de la niñez, defendiéndose como puede contra los abusos, pero también descubriendo el amor y la ternura en la inseguridad que acompaña a la adolescencia, disfrazado de hombre duro y triunfador, ya veinteañero, pero con el recuerdo intacto de su primera entrega íntima.

La densa carga emocional está plasmada con sobriedad. Jenkins prefiere el valor de los pequeños gestos, las miradas, los silencios, los diálogos justos.

Los tres actores que encarnan a Chiron en el lapso de dieciséis años (el niño Alex Hibbert a los diez, el adolescente Ashton Sanders a los dieciséis y el joven Trevante Rhodes a los veintiséis), alcanzan a trasmitir todas las sensaciones y contradicciones de un antihéroe que va creciendo a golpes en un contexto desolador tanto en Miami como luego en Atlanta, muy bien acompañados por intérpretes experimentados como Mahershala Ali (Juan, Oscar Mejor actor de reparto por Moonlight), Janelle Monáe (Teresa), Naomie Harris (la madre) y André Holland (Kevin adulto).

Es una película con forma y fondo. Todos los elementos en esta película trasmiten cosas, comunican: la fotografía, el color, el sonido, la música. Convergen.

La luz azul está presente en toda la película, a la luz de la luna, en los interiores, incluso durante el día. Cuanto más oscuro el personaje o la situación, más oscura la coloración. Es una sinfonía de colores: los azules del mar y el uniforme escolar, los amarillos del infierno del hogar deshecho por el crack.

Jenkins despliega un sonido celestial, combinando la introspección de la música de cámara compuesta para la ocasión por Nicholas Britell con Aretha Franklin, Goodie Mob, Erykah Badu, Caetano Veloso. Y con silencios cargados de dramatismo y poesía.

Jenkins utiliza la música para recalcar sensaciones, a menudo usando canciones que podrían tararear los protagonistas. Pero también lo hace a contrapelo buscando que sonido e imagen chirríen. Cuando la madre de Chiron lo arrastra al infierno de su casa después de estar él con Juan, acompaña la escena dramática con One step ahead de Aretha Franklin. Cuando la cámara baila con una pelota de trapo lo hace a ritmo de Las vísperas solemnes del confesor de Mozart.

Es una obra que se resiste a la catalogación. Trata de reflejar todas las experiencias posibles. Trata de incorporar las relaciones entre dos personas de un mismo sexo, naturalizarlas, ponerlas, como hace Little con Juan, bien sobre la mesa.

“En esta casa es todo amor y todo orgullo”, le dice Teresa al implosivo y sensible Chiron. En la película se nos recuerda que esas dos cosas deben ir de la mano. Que nadie se sienta compelido a decirnos que está mal lo que sentimos, que está mal vivir orgullosos de eso, que está mal la forma en la que nos amamos.

Durante el tiempo de rodaje, Jenkins se aseguró que los tres actores que encarnaban a Chiron no coincidieran hasta después de la finalización de la filmación. Con ello quería evitar que tuvieran comportamientos imitativos que pudieran influir en el desarrollo del personaje. Por tanto, se decidió un plan de rodaje con una separación de dos semanas. Mahershala Ali acudió en varias ocasiones al rodaje combinando su participación en la película con otros proyectos. Naomi Harris rodó todas sus escenas en solo tres días. André Holland hizo lo propio en cinco días. En total se emplearon veinticinco días de rodaje para el film en su totalidad.

Para el rodaje, Jenkins contó con la participación de su amigo y colaborador James Laxton, quien había participado en el rodaje de su anterior película. Ambos eligieron evitar el “estilo documental” y apostaron por la utilización del Cinemascope y cámaras digitales para potenciar los colores. Como resultado las tres partes en que está diseñada la película presentan diferentes texturas para reflejar así el paso del tiempo narrativo.

Dicho esto, los tres actos son:

 

Primer acto: “Little”

Chiron, “Little”, un niño tímido y retraído, es perseguido por otros niños a la salida de la escuela. Se refugia en un piso abandonado. Juan, un dealer, lo descubre, le dice que ese no es un lugar adecuado para un niño y lo lleva a almorzar a un restaurante. Chiron no habla, pero come con mucho apetito. Tiene hambre. Es un niño descuidado y mal alimentado.

Después Juan lo lleva a su casa donde vive con Teresa, una mujer bella y afectuosa. Mientras cena sigue sin hablar. Duerme en casa de ellos.

A la mañana siguiente Juan lo lleva a casa, donde vive con Paula, su madre, drogadicta y descuidada.

El único niño que empatiza con Chiron es Kevin. Kevin es desenfadado, sociable y lo invita a jugar al fútbol con otros niños.

Chiron va conviviendo progresivamente más con Juan y Teresa. Juan va asumiendo un rol paterno. Le enseña a nadar en el mar y en una escena fulgurante escuchamos el siguiente diálogo:

Juan: “Hay negros por todos lados. Recuérdalo. No hay un lugar en el mundo sin negros. Fuimos los primeros en este planeta. Llevo aquí mucho tiempo, pero soy de Cuba”.

“De pequeño era alocado, como tú. Corría descalzo bajo la luna. Una vez me crucé con una anciana. Yo corría y gritaba como un loco. La anciana me detuvo y me dijo: Estás corriendo bajo toda esa luz. A la luz de la luna, los niños negros parecen azules. Tú eres azul. Así que voy a llamarte Azul”.

Chiron: “¿Entonces te llamas Azul?”

Juan: “No. En algún momento debes decidir tú solo quien serás. No puedes dejar que nadie tome esa decisión por ti”.

En la narración fílmica vemos choques violentos entre Paula, su madre y Juan por la crianza de Chiron. Chiron ve y vive cosas muy difíciles para un niño pequeño.

Juan: “Anoche vi a tu madre”.

Chiron: “La odio”.

Juan: “Sí, apuesto a que sí. Yo también odiaba a mi madre. Pero ahora la extraño mucho”.

En un momento Chiron le pregunta a Juan si le vende droga a su madre. Al darse cuenta de que es así, se aleja de Juan.

 

Segundo acto: Chiron

Chiron, ya adolescente, es un alumno de instituto alto, delgado y escurridizo. Es acosado por sus compañeros, en especial por Terrell. Su único amigo sigue siendo Kevin.

Juan ya no está. Ha desaparecido en la guerra de las drogas. Teresa sigue estando y preocupándose por Chiron. Su madre Paula está cada vez más enferma por su adicción.

Una noche Chiron llega a la playa donde había aprendido a nadar con Juan. Se encuentra con Kevin, conversan y tienen un breve y delicado encuentro amoroso. Chiron va asumiendo íntimamente su homosexualidad, aunque la reprime con fuerza. Kevin le otorga a Chiron un nuevo apodo, “Black”.

En el instituto, Terrell y otros adolescentes presionan a Kevin para que le pegue a Chiron. Chiron no se defiende, es golpeado por Kevin contra su voluntad y no cuenta a los profesores qué fue lo que pasó, a pesar de estar física y moralmente muy castigado.

Al día siguiente, con mucha ira, Chiron entra resueltamente en el instituto, entra en su clase y le parte una silla a Terrell en la cabeza.

Llega la policía y es arrestado. Kevin ve como Chiron se aleja en el coche policial.

 

Tercer acto: “Black”

Chiron es un adulto joven, endurecido y musculoso. Se ha convertido en un dealer, como lo fue Juan. Es “Black”. Reside en Atlanta y ha estado un tiempo prolongado en un correccional. La madre está en un centro de desintoxicación en Georgia.

Una noche recibe una llamada de Kevin que, escuchando una vieja canción, se ve impulsado a llamarlo. Kevin es cocinero en Miami. Chiron decide ir de Atlanta a Miami para reencontrarse con Kevin.

En el camino va a visitar a su madre en el centro de desintoxicación. Paula, su madre, le dice: “Lo arruiné todo bien arruinado. Pero tu corazón no tiene que ser negro como el mío. Te quiero Chiron. Tú no tienes que quererme. Dios sabe que no tenía amor para ti cuando lo necesitabas. Así que no tienes que quererme. Pero tienes que saber que yo te quiero”.

Por la noche llega a Miami y busca en el restaurante a Kevin. Se establece este diálogo:

Kevin: “Amigo…dime algo. ¿Qué haces? ¿Con quién estás? Cuéntame, estuve cocinando para ti un plato especial. Son las reglas de las abuelas. Ya sabes cómo es: si comes, hablas”.

Chiron: “¿La verdad?”

Kevin: “Sí, la verdad”.

Chiron: “Soy traficante”.

Kevin: “¿Qué?”

Chiron: “Sí. Cuando me enviaron a Atlanta, me metieron en un correccional por la paliza a Terrell. Ahí conocí a un hombre. Cuando salí, me puso a trabajar. Lo hice bien y ascendí. Así son las cosas”.

Kevin: “Mentira amigo. Las cosas no son así. Tú no eres así, Chiron”.

Chiron: “Tú no me conoces, amigo”.

Kevin: “¿Quién eres?”

Chiron: “¿Quién, yo?”

Kevin: “Sí, tú. Los dientes de oro, el coche que tienes. ¿Quién eres, Chiron?”

Chiron: “Yo soy yo. No trato de ser nadie más”.

Kevin: “Bueno. ¿Y ahora eres un gánster?”

Chiron: “Yo no dije eso”.

Kevin: “Entonces ¿qué? Oye, no busco irritarte, pero llevo tiempo sin verte y no es lo que esperaba”.

Chiron: “¿Y qué esperabas? Cuando llegué a Atlanta empecé de nuevo. Me hice de nuevo. Me volví duro. ¿Y tú?”

Kevin: “¿Yo? Nunca valí mucho la pena. Solo seguía adelante. Nunca hice nada que realmente fuera importante. Solo podía hacer lo que la gente creía que debía hacer. En realidad, nunca fui yo mismo”.

Chiron: “¿Y ahora?”

Kevin: “Ahora tengo al pequeño Kevin. Tengo este empleo. Otros 18 meses de libertad condicional”.

Chiron: “Eso es terrible”.

Kevin: “No, es una vida, ¿sabes? Y nunca la había tenido. Por ejemplo… ahora estoy cansadísimo y el dinero que gano es poquísimo, pero no tengo preocupaciones. No como las que tenía antes. Eso es lo verdadero. Es de lo que hablaba Bob Marley”.

“Black” va a dormir a casa de Kevin. Kevin vive solo. Se ha separado de la madre de su hijo, pero tienen buenas relaciones.

Chiron, dejando entrever el sufrimiento por el que ha transcurrido su vida, admite que nunca ha tenido relaciones íntimas con nadie desde aquel lejano encuentro adolescente en la playa.

Mientras Kevin abraza y reconforta a Chiron, pasando su mano por su cabello, la película finaliza con una escena de Chiron niño, de espaldas, en la noche, en la playa frente al mar, a la luz de la luna.

“Little” gira la cabeza mirando a la cámara mientras la pantalla se funde en negro.

Chiron se encuentra a sí mismo.

 

Palabras clave: indefensión, vulnerabilidad, ira, ser uno mismo, azul, acoso escolar.

 

Ricardo Jarast
Psiquiatra,
Psicoanalista. Miembro titular de la Asociación psicoanalítica de Madrid(APM),
Correo electrónico: ricardojarast@hotmail.com