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Preliminares[1]

Mientras Freud era introducido en lengua castellana mediante la traducción de sus obras completas por López Ballesteros ―quien, como es sabido, no era psiquiatra―, en Catalunya, en cambio, las teorías freudianas eran adaptadas por un profesional. Efectivamente, Emili Mira i López publicó en 1926 La psicoanàlisi, una síntesis de las investigaciones llevadas a cabo hasta aquel momento por Freud, Jung y Adler, junto con una valoración personal de las mismas. Se trata de un texto de especialidad que, a diferencia de la labor de López Ballesteros, no es una traducción de las obras de Freud, sino una contribución original del autor. Este trabajo está dividido en dos partes: la doctrinal y la práctica, y ambas fueron publicadas en la colección Monografies mèdiques (1926), año I, en los números 2 y 3. Esta publicación se considera el primer texto de psicoanálisis en lengua catalana. La presente comunicación revisa el léxico de esta especialidad en catalán a partir de los primeros documentos de la disciplina redactados en esa lengua. La metodología que hemos seguido ha consistido en analizar la terminología que aparece en ambos ensayos y contrastarla con los diccionarios de especialidad a fin de poner de relieve en qué medida la primera denominación se ha mantenido en el léxico de esta ciencia.

 

1.  Introducción

Un mes después de la publicación, en Berlín y en Viena, de la famosísima Comunicación preliminar de Josef Breuer y Sigmund Freud, la traducción al castellano de este texto aparece en febrero de 1893 en la Revista de Ciencias Médicas de Barcelona con el título: “Mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos”[2]. De forma casi simultánea este artículo aparece en la Gaceta Médica de Granada. James Strachey identificó esta publicación como la primerísima traducción de una obra psicológica de Freud en el mundo.

A pesar de esta temprana aparición del nombre de Freud en España, no hay rastro de referencias a las teorías freudianas en las revistas de psiquiatría del país hasta 1897. Francisco Carles, autor de una tesis de doctorado sobre este período, señala que es entonces cuando por primera vez Freud es citado por un médico español. El psiquiatra catalán Lluís Dolsa (1850-1908), director del Institut Frenopàtic de Barcelona, menciona las teorías acerca de le etiología de la histeria de un tal “Frend” (sic), teorías que le merecen un comentario más bien negativo. Algunos años después encontramos la primera referencia a Freud en Madrid y es en la Revista Clínica de esta ciudad donde se publica, en 1909, la primera presentación algo más extensa de las teorías freudianas. El autor de esta presentación, Miguel Gayarre, resume y comenta el caso Dora, que le sirve para explicar a sus lectores el método terapéutico y la teoría freudiana acerca de la etiología de las neurosis. También alude a los trabajos de Freud sobre la psicopatología de la vida cotidiana. Gayarre rechaza abiertamente lo que él llama la “psicoterapia sexual” de Freud en base a una argumentación ideológica reaccionaria y antisemita. Hasta el momento, no se había empleado el catalán para exponer la psiquiatría.

En el momento en que aparecen los trabajos de Mira, la medicina en Catalunya se planteaba la importancia trascendental que presentan los síntomas subjetivos y morales en las enfermedades somáticas. En palabras de Moragas (1926)[3]:

“Patien ja de molt temps les Ciències Mèdiques de ço que nosaltres alguna vegada havíem qualificat d’un empatx de materialisme. Orgullosa, la Medicina dels progressos de les ciències físico-químiques, estudiava les malalties com a fonamentades només en lesions materials o anatomo-patològiques; desconeixia els trastorns dinàmics funcionals i psicològics i tot allò que tingués relació amb la vida mental i anímica, arribant fins a negar caràcter científic als qui, com els homeòpates per exemple, miràvem amb interès i estudiàvem pacientment els símptomes subjectius i morals dels nostres malalts, convençuts que en llur vida psíquica culmina i es reflecteix la malaltia, i estàvem segurs que d’aquests estudis n’aconseguiríem indicacions que ens permetrien retornar a la normalitat l’equilibri hígid pertorbat.”

Mira (1926) sostenía que «el segle actual podrà batejar-se amb el qualificatiu de “segle de la Psicologia”» pasando de ser una disciplina teórica, cultivada exclusivamente por filósofos, a constituirse en una verdadera ciencia teórico-práctica de aplicaciones extensibles a todas las ramas del saber. Estrechamente ligado al triunfo de esta ciencia, asegura el autor, está el surgimiento de teorías “revolucionarias” como el psicoanálisis, el cual se enmarcaba, propiamente, dentro de la medicina. Mira jugó un papel decisivo en la introducción y desarrollo del pensamiento psiquiátrico europeo y las teorías psicoanalíticas en Catalunya. Viajero incansable y consumado políglota[4], Mira permaneció siempre alerta de lo que sucedía en el extranjero, en especial a todo aquello que procedía de Alemania. Conocedor de la lengua, introdujo las teorías psicoanalíticas freudianas directamente del alemán[5].

 

2.  Emili Mira i López

Emili Mira i López nació en Santiago de Cuba, el 24 de octubre de 1896, de padre granadino, médico militar especialista en enfermedades tropicales, y de madre madrileña. Terminada la guerra con los Estados Unidos, la familia se trasladó a la Península y, después de vivir unos años en Galicia, se estableció definitivamente en Barcelona, ciudad en la que recibió una formación sociocultural auténticamente catalana.

En 1917 se licenció en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona y obtuvo el premio extraordinario. En 1923 alcanzó el grado de doctor en Madrid con la lectura de la tesis Correlaciones somáticas del trabajo mental, también con premio extraordinario. Esta tesis está considerada por la historiografía especializada como el primer estudio de psicología experimental realizado en España. Completó su formación con el estudio de la fisiopatología básica, al lado del profesor August Pi i Sunyer, al mismo tiempo que se iniciaba en el ejercicio de la profesión como cardiólogo.

Su interés por la psiquiatría comenzó, al parecer, con algunas traducciones de libros sobre la materia, hechas, inicialmente, por necesidades puramente económicas. No obstante, aquellos estudios, entonces inexistentes en España, absorbieron pronto su actividad profesional. En 1919 fue nombrado mediante oposición jefe del laboratorio psicométrico del Institut d’Orientació porfessional y, al año siguiente, fue nombrado jefe de la Sección de Psicología del mismo instituto. Entre 1931 y 1939 ostentó el cargo de director del Institut psicotècnic de la Generalitat de Catalunya, desde donde ejerció su labor pedagógica junto con relevantes figuras de la medicina. Gracias a su actividad, la psicología catalana alcanzó un gran prestigio internacional tal y como lo demuestra el hecho de que el 1922 i el 1930 se celebrasen en Barcelona el segundo y el sexto Congreso Internacional de Psicotécnica.

Su labor investigadora y docente dio como fruto la creación de la cátedra de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona en 1933[6], de la cual fue nombrado primer profesor. Asimismo, participó en el entusiasmo culturalista de la República y multiplicó sus actividades profesionales para el Ayuntamiento de Barcelona, el Manicomio de Sant Boi, el Institut Pere Mata de Reus y en la Universitat de Barcelona, en distintas facultades.

Durante la guerra civil, Mira fue el jefe de los servicios psiquiátricos del Ejército Republicano. Terminada esta, se exilió y, tras una breve estancia por Europa, trabajó en distintos países americanos hasta que, en 1945, se estableció definitivamente en Brasil donde fundó y dirigió el Instituto de Seleção e Orientação professional (ISOP) de la Fundación Getúlio Vargas, así como la revista Archivos Brasileiros de Psicotécnica. Mira murió en Petrópolis, cerca de Rio de Janeiro, en 1964.

En los años siguientes a la guerra civil española, Mira fue descaradamente difamado en la Península, no en su faceta científica, sino por la ética profesional y ciudadana llevada a cabo durante el conflicto bélico. El tiempo ha ido demostrando la falsedad de estas acusaciones y, en la década de los 70, se rehabilitó su figura en un homenaje celebrado en la Universidad de Barcelona (1972), organizado por la cátedra de psiquiatría que, por aquel entonces, corría a cargo del profesor Joan Obiols[7].

Entre sus obras destacan el Test psicodiagnòstic miokinètic (PMK), que fue presentado en Londres en 1939 y cuya publicación definitiva apareció en 1957. Destacan también la Higiene mental del combatent (1938), Psicologia evolutiva del nen i de l’adolescent (1941), Manual de psicoterapia (1941), Psychiatry in War (1943), Fundamentos del psicoanálisis (1943), Quatre gegants de l’ànima (1947), Doctrinas psicoanalíticas (1963) y, su último libro, Cap a una vellesa jove. Psicologia i psicoteràpia de l’envelliment (1961), producto de su vitalidad y de su optimismo al afrontar la vejez[8].

Mira recibió la influencia de las escuelas alemanas de psiquiatría y psicología de forma tan decisiva como la recibió el grupo madrileño constituido por Lafora[9], Sánchís Banús, Sacristán, etc. Pero mientras sobre el grupo del centro pesaba la personalidad genial de Cajal, Mira insertó aquellas influencias en la tradición de la medicina catalana que, en aquel entonces, centraba sus investigaciones en torno a las ideas de Turró i de Pi i Sunyer, de un dinamismo interno mucho más efectivo que el de Cajal. Por ello, la personalidad científica de Mira fue menos neurológica y más psicologista que la del grupo madrileño.

 

3.  “El Psico-anàlisi: part doctrinal i aplicacions pràctiques”: dos ensayos originales de Emili Mira[10]

Antes de la aparición de los ensayos de Mira en la colección Monografies mèdiques, habían sido publicados, en otros idiomas, algunos trabajos análogos, destinados a dar a conocer al gran público los fundamentos de la psiquiatría. Entre otros merecen ser citados especialmente el libro de Régis y l’Hesnard La Psychoanallyse des Névroses et des Psychoses (París, 1922); la monografía de Hitschmann Die Neurosenlehre Freud (F. Deuticke, 1911), y los opúsculos de Kaplan Grundzüge der Psychoanalyse (F. Deuticke, 1914); Pfister, Die psychoanalytische Methode (Kleinhardt, 1924); Schültze, Généralités sur la psychanalyse; Jellife (1918), Technique of psychanalysis y Ernest Jones, Traité théorique et practique de Psychanalyse, (París, 1925).

El Dr. Moragas (1926), en su introducción a la parte práctica de Mira, celebra abiertamente la publicación de la obra:

Monografies mèdiques, ofereix avui una obra orientadora en la qual s’exposen i sintetitzen els moderns estudis psico-analítics, aquestes concepcions noves que junt amb veritats velles formen l’andamiatge de la novella doctrina en tants conceptes interessants. Monografies mèdiques ha tingut el gran encert de dedicar el segon de llur naixenta i ja valuosa col·lecció a “El psico-anàlisi”, i el Doctor Mira, els coneixements del qual en la matèria es demostraren ben palesament i d’una manera brillant en les Conferències que sobre l’esmentat tema donà a darreries del curs passat a l’Acadèmia i Laboratori de Ciències Mèdiques de Catalunya, ha reeixit en la seva tasca ens ha donat una obra mereixedora del nostre agraïment.”

Esta aportación se concibe como el primer texto de psiquiatría en catalán.

Los ensayos de Mira, en cuanto obra divulgativa[11], persiguen las respuestas a las preguntas: ¿Qué es el psicoanálisis? ¿Cómo ha nacido y cómo se ha desarrollado? ¿Cuál es su valor y cuáles son sus aplicaciones? Sus ideas, tal y como se ha señalado, se exponen en dos trabajos: la “Part doctrinal” y la “Part pràctica”, números 2 y 3 de la colección publicadas en junio y julio de 1926, respectivamente.

En la parte doctrinal se explica primero la historia del movimiento psicoanalista para entrar, seguidamente, a definir y señalar la importancia y los límites del psicoanálisis en el momento. Asimismo, Mira repasa los principios generales de la psicología analítica y demuestra el predominio que en la vida psíquica tienen los procesos mentales infantiles. También dedica atención a las modificaciones que a la primitiva teoría freudiana aportaron las concepciones de Jung y Adler. Cierran la sección algunos ejemplos prácticos.

En la parte práctica, se estudian las aplicaciones médicas mediante más ejemplos, así como las distintas aplicaciones de la disciplina a diferentes ramas del saber, tales como la psicología, historia y sociología, pedagogía, orientación profesional, arte y literatura, filosofía y religión. Concluye el ensayo con una crítica general de las doctrinas psicoanalíticas y su opinión personal.

En 1935[12] se llevó a cabo una reedición de los dos artículos de Mira publicados en la colección Monografies mèdiques de 1926. El texto revisado viene introducido por una reseña del Dr. Aiguader i Miró, el cual pone de manifiesto la desafección por el psicoanálisis en aquel momento, fruto del uso que de las teorías freudianas hicieron literatos como Zola, quienes buscaban la “truculència per a esverar un públic burgès i plaure a un grup d’esnobs neròsics” (sic). Mira escribe una introducción a la segunda edición de sus obras, en la que resalta los cambios experimentados por el psicoanálisis desde su primera intervención. En los doce años que separan ambas ediciones, la disciplina se había ido aposentando, ganando dignidad por una parte pero, por la otra, perdiendo popularidad. Freud mismo había ido modificando sus teorías, impresionado por la crítica violenta que se le había hecho, con el fin de liberar su doctrina del pesimismo nietzscheano que la caracterizaba. Por aquel entonces, la psiquiatría en Catalunya era cultivada por especialistas autóctonos que la mantenían al ritmo internacional[13].

En 1942, Mira publicó en Buenos Aires un Manual de psicoterapia en el cual se recogían las ideas expresadas años antes. Este manual se reeditó en una edición facsímil en el centenario del nacimiento del autor (julio de 1996) gracias al interés y gestiones del Dr. Carles Ballús, catedrático de Psiquiatría de la Universitat de Barcelona  y miembro de la Real Academia de Medicina. Los ejemplares fueron distribuidos entre  médicos, psiquiatras y psicólogos de toda España por  el laboratorio farmacéutico Smith Kline Beecham, patrocinador de la edición.

 

4. El léxico del psicoanálisis

Sobre la delimitación de lengua de especialidad ―terminología― se ha escrito sobradamente. Baste leer los trabajos de Benveniste (1974), Rey (1979), Sager (1993), Gutiérrez Rodilla (1998) o las numerosas aportaciones de Cabré (1993 y 1999 entre otros). Como es sabido, desde la perspectiva semántica, las lexías terminológicas se fundamentan en el significado que responde a la necesidad y al interés de los especialistas en el ámbito de las ciencias por elaborar una clasificación objetiva y racional de la realidad. El concepto científico remite más directamente a la referencia, es más preciso, menos permeable a los rasgos connotativos, y menos sometido a la sinonimia y a la polisemia. Como indica Cabré (1996), es fácil sostener que en los lenguajes de especialidad haya una relación unívoca entre el significado y el significante, entre el término y la realidad que denomina, entre el concepto que abstrae ese fragmento de la realidad y su denominación formal o término. Pero la creación de la terminología no ocurre ex nihilo; el lenguaje de especialidad parte de las palabras “corrientes” para crear las nuevas lexías. En esta línea se expresa Gutiérrez Rodilla (1998, p. 104), quien asegura que:

“En muchas ocasiones el vocabulario científico se ha ido formando a partir de palabras del lenguaje común a las que se ha dotado de un nuevo significado.”

Ahora bien, si por un lado las lenguas de especialidad parten de las palabras del lenguaje común para acuñar la nueva terminología, por el otro, se produce un trasvase de términos de especialidad a la lengua común a partir de una “popularización” de la terminología. Gutiérrez Rodilla (1998) insiste en la cuestión de que hoy en día, la principal fuente de léxico para el lenguaje estándar proviene del mundo de la ciencia y de la técnica, democratizado a través de los medios de comunicación[14]. Este trasvase entre ambas modalidades es especialmente acusada en el lenguaje del psicoanálisis. Pero hay que hacer una puntualización: en realidad, lo que conoce el individuo de mediana o alta cultura suele ser el término, no el concepto científico que se esconde detrás del vocablo[15].

En el ámbito del psicoanálisis, la aparición de esta disciplina como ciencia supuso, consecuentemente, el desarrollo de una terminología especializada, terminología que sigue las pautas de lo expuesto hasta el momento. En palabras de Derrida (1979, p.71), referidas justamente al vocabulario utilizado en el lenguaje del psicoanálisis:

“Las ‘mismas’ palabras que cambian de pronto de sentido, que desbordan de sentido y desbordan incluso el sentido y que, no obstante, permanecen impasibles, idénticas a sí mismas, imperturbables, haciendo que leamos, en el nuevo código de esta traducción anasémica[16], lo que hubiera habido que leer en la otra palabra, la misma, antes del psicoanálisis; esa otra lengua que utiliza las mismas palabras imponiéndoles un ‘cambio semántico radical’. […] Y también a fin de introducirnos al código que nos permitirá traducir la lengua del psicoanálisis, una nueva lengua que altera radicalmente las palabras, las mismas palabras, las de la lengua corriente, que aun utiliza y que traduce a aquella, a una lengua totalmente otra: luego, entre el texto ‘traductor’ y el texto ‘traducido’ nada parecería haber cambiado y, sin embargo, entre ambos ya no habría más que relaciones de homonimia.”

Tal y como se ha demostrado en otro momento para el español[17], la terminología del psicoanálisis se caracteriza por una preferencia por la construcción sintagmática frente a los nombres individuales. Por otra parte, el léxico constitutivo de la terminología de esta especialidad pertenece mayoritariamente al léxico común (91%), adaptado para designar una nueva realidad inexistente antes de la denominación científica[18]. Pasamos seguidamente a analizar el primer léxico del psicoanálisis en lengua catalana a partir de los términos que aparecen en La psico-anàlisi (1926) de Emili Mira.

 

5. Los términos

En el ensayo La psico-anàlisi se recoge abundante terminología que Mira tuvo que adaptar directamente del alemán. En ocasiones el autor define el concepto o incluso aporta el término original. Hemos extraído unas cien voces (102) entre ambos ensayos, las cuales hemos cotejado con los diccionarios de especialidad de Glòria Callicó, Jean Laplanche, Alejandro Basile, Narriman C. Shahrok, y Robert E. Hales, Umberto Galimberti, Friederich Dorsch y el Diccionari de psiquiatria del Termcat a fin de comprobar en qué medida la primera denominación que empleó Mira contribuyó a la configuración de la terminología de especialidad en catalán[19]. En lo que concierne a la lexicografía monolingüe catalana contemporánea a la obra de Mira no figura ninguna marca de uso referida a la psicología o a la psiquiatría[20].

Transcribimos los términos con la ortografía que aparece en el original mediante una tabla. En la primera columna figura el término citado en los ensayos de Mira. En la segunda columna se precisa si el término figura en el diccionario de Glòria Callicó (gc). En la tercera columna se especifica si se incluye en el diccionario de Laplanche (lp). En la cuarta columna se verifica si el término se registra en el diccionario del Termcat (tc). En la quinta, sexta y séptima columnas se precisa si la voz se documenta en los diccionarios de Basile (bs), Shahrok y Hales (sh) o Galimberti / Dorsch (ug / fd)[21]. Por último, en la séptima columna se examinan las páginas webs consultadas (ta) y (dp). Puesto que estas dos últimas se basan mayoritariamente en el diccionario de Laplanche, si este recoge la entrada en su obra, ya no se registrará su aparición en la séptima columna. Los diccionarios que hemos consultado son de diversa índole: diccionarios de psicoanálisis (gc y lp), diccionarios de psiquiatría (tc y sh), diccionarios mixtos (bs y las páginas web) y, por último, diccionarios de psicología (ug y fd)[22].

Para la lectura de la tabla hemos empleado la siguiente convención: si el término figura como entrada, las referencias figurarán en mayúsculas (GC, LP, TC, BS, SH, TA, DP); si, por el contrario, el término o la lexía se recoge en el cuerpo de una definición o de un ensayo, las iniciales figurarán en minúsculas (gc, lp, tc, bs, sh, ta, dp). Hemos, además, superindizado algunos conceptos que se explican en la siguiente leyenda:

LPV: El término de Mira aparece en los diccionarios actuales como variante.

LPR: El vocablo remite a otra entrada.

GC*: Se ha producido un fenómeno de elipsis tal que la terminología actual omite, dentro del sintagma inicial, los sustantivos del tipo “proceso, perturbación, principio”, etc.

SHT: El término ha sido traducido con un equivalente culto aunque se mantiene el significado original, o viceversa.

lpd: La voz viene definida dentro de un artículo si bien no aparece en el lemario como entrada.

*: Se trata de un único caso muy particular; el concepto que Mira denomina histèria de fixació monosimtomàtica/polisimptomàtica podría corresponderse con lo que los diccionarios de especialidad distinguen como fixació. Con todo, no se incluyen estas dos lexías como material recogido en los diccionarios.

Para terminar, no hemos considerado distintas las variantes ortográficas.

He aquí los resultados:

Tabla 1.

Emili MiraGCLPTC SHBSUGTA/DP
Ab-reaccióGCLPTCSHBSUG
Actes fallitsGCLPBSUG
Alteració somàticaLPVBSVta
AmbivalènciaGCLPTCSHBSUG
Associacions lliuresGCLPSHBSUG
AutoerotismeGCLPSHBS
Auto-psico-analitzadaGPVLPVUGV
Befriedigungserlebnis (satisfacció)LPVBSUGR
CanibalismeGPVBSUGDP
Caràcter analLPRUG
CatarsiGCLPSHBSUG
Censura (conscient)BSUG
Censura (onírica)lpBSVUGTA
ComplexGCLPSHBSUG
Complex d’ElectraGCLPSHBSUG
Complex de la castracióGCLPBSUG
Complex d’EdipGCLPSHBSUG
CondensacióGCLPSHBSUG
Conflicte mentalGCVLPVSHVBSVUGV
Constel·laciólpUGta
Constel·lació familiarlpUGV
Contingut latentGCLPSHUG
Contingut manifestGCLPSHug
ConversióGCLPSHBSUG
Deliri de grandesalpTCSHBSUG
Deliri de persecuciólpTCSHBSUG
DescàrregaGCLPUG
Desig (pertorbador)GCLPSHVBSVUG
DesplaçamentGCLPTCSHBSUG
DramatitzaciólpUG
Elaboració secundàriaGCLPVSHVUGDP
Erotisme analGCVLPVlpBSUGDP
Esfera genitalGCVUG
EsquizofrèniaGCLPTCSHBSUG
EstuportcSHVBSUGdp
ExhibicionismetcSHBSUGdp
Fase oralSHBSUGDP
Folk-lòriquesUGdp
Histèria ansiosaLPSHBSUG
Histèria de conversióLPBSUG
Histèria de fixació monosimptomàtica[23]*****
Histèria de fixació polisimptomàtica[24]*****
HistèriaGCLPTCSHBSUG
HomosexualslpSHBSUGDP
IdeallpBSta
Imatges representativesTCTSHTBSUGT
Impuls sexualGCVSHBSUGVDPV
InconscientGCSHBSUGDP
Indigestió somàtica
InhibicióGCTCSHBSUGDP
Intenció oníricaBSVdpv
InterpretacióGCLPBSUG
Interrogatori “a pressió”
Lapsus verbalslpSHTBSTUGdp
LibidoGCLPSHBSUG
Llenguatge oníricdp
Manifestació oníricaFDV
Manifestacions passivesFDVdpv
Mecanisme defensiuGClpTCUGTA/DP
MimetismeTCBSVUG
NeurosiGCLPTCSHBSUG
PatogènialpBSFD
Període autoeròtic o narcisísticGCVLPV BSVUGVdpv
Període de latència o de recollimentGCLPBSVUGV
Període de retornGCVLPVBSV
Període termonutritiu de la LibidoFD
Pertorbacions psico-neuròtiquesGC*LP*BSVUG
Pervers polimorfGCVBSUGDP
Poder kinètic potenciallpv
Principi de la repressióGC*LP*TC*SH*BS*UG*
Principi del determinisme psíquiclpSH*BS*UG*
Procés d’elaboració secundàriaGC*LP*SHVBS*UG
Procés de racionalitzacióGC*LP*BS*UG*
Procés de simbolitzacióGC*LP*SH*BS*UG*
Procés primariGCLPBSUG
Procés secundariGCLPBSUG
Processos mentalslpBSdp/ta
Psico-anàlisiGCLPTCSHBSUG
Psico-neurosiGCLPSHBSUG
Psico-neurosi obsessiva o compulsivaLPVSHVBSUGV
Pulsió de mortlpUG
ReflexologiaTCBSUG
Repressió (Verdrängung)GCLPTCSHBSUG
ResiduslpFD
Sensació de malestar (Unlust)lpt
Sentiment d’inferioritatGCLPBSUG
Sèrie associativa connexaGCVLPUG
Simbolisme oníricta
SimbolitzacióGCLPSHBSUg
Símptoma neuròticlpd
Símptoma somàticlp
Símptomes histèricslp
Símptomes morbosos
SobredeterminatGCLPSHUG
Somnis d’angoixa o pesombreslpUGVdp
SubconscientGCLPSHBSUG
SublimacióGCLPTCSHBSUG
TransferènciaGCLPSHBSUG
Traumes mentalsGC*LPTTC*SHTBSFD
Via associativagclpUG
JoGCLPSHVBSUG
Zona erògenaGCLPSHBSUG

 

La lectura de la tabla nos permite establecer las siguientes afirmaciones:

1. Términos que emplea de forma exclusiva Mira (5): Histèria de fixació monosimptomàtica, Histèria de fixació polisimptomàtica, Indigestió somàtica, Interrogatori “a pressió”[25], Manifestació onírica, Símptomes morbosos.

2. Términos que figuran en el vocabulario de Callicó: 58, de los cuales 57 son entradas.

3. Términos que figuran en el vocabulario de Laplanche: 78, de los cuales 57 son entradas.

4. Términos que se recogen en los diccionarios de psiquiatría: 51. Todos ellos figuran como entradas.

5. Términos que se documentan en los diccionarios mixtos: 78, de los cuales solo 7 se encuentran en el cuerpo de los ensayos y/o explicaciones.

6. Términos que aparecen en el diccionario de psicología de Galimberti y/o Dorsch: 84, de los cuales todos menos uno son entradas.

 

6. Conclusión

La terminología empleada por Mira pone de manifiesto lo siguiente:

1. Un 95,1% de la terminología empleada por este autor en sus ensayos se recoge, de un modo u otro, bien como entrada, bien en el cuerpo de las definiciones o en los ensayos sobre la materia, en los diccionarios de especialidad.

2. La denominación empleada por Mira oscila entre las futuras disciplinas de la psicología, de la psiquiatría y del psicoanálisis. De acuerdo con las obras de referencia, los números obtenidos muestran que la terminología utilizada por el estudioso está más cerca de la especialidad de psicología que del psicoanálisis o de la psiquiatría.

3. En el caso de las voces que presentan un asterisco se pone de manifiesto la paulatina fijación de la terminología en un proceso de elipsis de modo que el segundo término acaba por expresar los dos significados de la configuración.

4. Algunos términos han sufrido una progresiva “especialización terminológica”;  esto es, que la disciplina posterior ha preferido una expresión sinonímica distinta a la primera denominación de Mira. Tal es el caso de eidético, laspus linguae, psíquico y displacer/desplacer que se corresponden con la designación primigenia de “representativo”, “lapsus verbal”, “mental” y “malestar”, respectivamente.

5. Entre el vocabulario de Callicó (57) y el Termcat (7) hemos constatado que 64 términos forman parte del lenguaje de especialidad en catalán[26]. Se trata de un sustancial 62,75% nada despreciable teniendo en cuenta que es la primera denominación para una disciplina ―o disciplinas, según se mire―, que en 1926 estaba todavía por delimitar.

6. La ortografía también da muestras claras de ese progresivo asentamiento de la terminología; los términos con guión dan paso a voces sintéticas. Tal es el caso de abreacció, autoanàlisi, psicoanàlisi, o psiconeurosi, entre otras.

7. En algunos términos, Mira, consciente de ese “cambio semántico radical” al que alude Derrida, aporta la definición del significado especializado a fin de concretar la nueva denominación; ejemplos de ello son: homosexual, catarsi, complex, condensació, constel·lació, conversió, libido.

8. Frecuentemente Mira traduce aglutinaciones del alemán por construcciones del tipo N + adj mientras la terminología moderna ha optado por N + de + N, entre otras, histèria ansiosa por histèria d’angoixa, mecanisme defensiu por mecanisme de defensa, etc.

9. La nueva denominación hace que Mira presente en algunas construcciones una doble designación que se presenta separada mediante la disyuntiva “o”; un ejemplo de ello es període de latència o de recolliment. Esta lexía se ha adaptado como període de latència descartando la segunda opción “recolliment”.

10. La denominación de ciertos conceptos ha experimentado modificaciones más destacadas. Es el caso de lo que Mira denomina període autoeròtic o narcisístic. La idea se recoge en las construcciones sancionadas tales como, fase autoerótica, fase del autoerotismo, estadio autoerótico, etc. El proceso de fijación de esta construcción requiere un seguimiento más pormenorizado en otros textos de especialidad en catalán en los años sucesivos al 1926. Podría incluirse en este apartado el caso de la histèria de fixació o el de sèrie associativa connexa; según se puede observar en la tabla ofrecida líneas más arriba, ninguna de las obras de referencia registra la ocurrencia de la primera. La expresión serie asociativa, no obstante, se recoge en Laplanche sub voce abreacción[27].

11. Un caso curioso es el de la construcción desig pertorbador. En los diccionarios de especialidad aparece exclusivamente el término desig / deseo. Según Laplanche, se trata de «uno de los polos del conflicto defensivo». Esto es, el deseo, en el psicoanálisis, es primeramente “perturbador”, luego en la terminología ha pasado simplemente como desig, puesto que se supone intrínsecamente conflictivo.

12.  El término período ha pasado a la lengua de especialidad como estadi o fase.

13. En todas las obras de referencia consultadas aparece el término símptoma; sin embargo, en nuestro análisis solo hemos considerado las colocaciones que emplea Mira ¾símptoma neuròtic, símptoma somàtic, símptomes histèrics, símptomes morbosos¾ ya que el médico catalán nunca utiliza el término síntoma de forma aislada.

14. Mira utiliza en su ensayo la construcción “poder kinètic potencial”. Se trata, a nuestro entender, de una primera denominación para el sintagma “energía potencial” que, si bien es del campo de la mecánica, no deja de ser terminología. El concepto de “energía” referido al ámbito de la física se recoge por primera vez en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en la edición de 1925. No es hasta la edición de 1970 que se registra la lexía “energía potencial”. Creemos que Mira intenta dar nombre a ese fenómeno mecánico. La escasez de obras de referencia en catalán por razones coyunturales no nos permite rastrear de modo similar a como es posible hacerlo con el DRAE la introducción de la terminología en los diccionarios de esta lengua.

Mira se alza como el primer receptor del lenguaje del psicoanálisis en catalán. La primera denominación que emplea para esa nueva ciencia, fruto de la traducción directa del alemán, coincide en un gran porcentaje con la actual lengua de especialidad. Esta similitud en la denominación, en nuestra opinión, es fruto del tronco común del que parte el psicoanálisis a través de la traducción de las obras de Freud y de sus seguidores. Ahora bien, en sentido estricto, los términos que emplea el autor de la Psico-anàlisi todavía no están definidos como disciplina ni por él, ni por la ciencia del momento; de ahí que nos hayamos visto obligados a recuperar en diccionarios de diversa índole las voces que Mira emplea, como consecuencia de la posterior ramificación en distintas disciplinas. Consciente de la novedad de su discurso, Mira aclara en sus ensayos en numerosas ocasiones los nuevos significados y, a fin de guiar la exposición, incluye frecuentemente el vocablo alemán. Es digno de mención el esfuerzo que lleva a término a fin de esclarecer los nuevos conceptos.

Los procesos de “especialización” que hemos mencionado líneas más arriba concuerdan con la evolución y fijación lógicas de las lenguas de especialidad: elipsis, ortografía, concreción, o nominalizaciones. Sin embargo, se puede decir que Mira dispuso las pautas para el lenguaje de especialidad en catalán. El exilio del autor y el alejamiento de esta lengua del ámbito científico durante el franquismo han interrumpido la evolución continuada del lenguaje del psicoanálisis en catalán. Por ello, no nos queda claro en qué medida esas primeras obras han influido en la organización de la terminología en esta lengua. Hay que tener en cuenta, además, que muchos psiquiatras y psicoanalistas posteriores a Mira continuaron accediendo a las teorías psicoanalíticas directamente del alemán o de obras en otros idiomas (inglés). Sirva nuestra aportación para restituir el valor de esa primera aproximación al psicoanálisis en lengua catalana, y reconocer el valor de Emili Mira como primer receptor de la terminología psicoanalítica en esta lengua.

 

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[1] Primeramente, quisiera agradecer la desinteresada ayuda que me han brindado Glòria Callicó y el MACBA; la primera, por  haberme ayudado a identificar la obra El psico-anàlisi de E. Mira como primer texto de esta especialidad en catalán. El segundo, por haberme facilitado la transcripción completa de Déconnage ¾proyecto de investigación visual de Angela Melitopoulos y Maurizio Lazzarato¾, una entrevista que se hizo en 1985 al Dr. Francesc Tosquelles y documento imprescindible para comprender el desarrollo de la psiquiatría en la Península entre 1931 y 1936, época en la que según Tosquellas, Barcelona era “una pequeña Viena”.

[2] Blanca Anguera en su artículo “Inici i institucionalització de la psicoanàlisi a Catalunya” (1994) cita este artículo en catalán, “Els mecanismes psíquics dels fenòmens histèrics”; puede consultarse el texto en http://raco.cat/index.php/Gimbernat/article/view/44619/54245. Isabel Cavallé Miranda, por su parte,  asegura que “la primera traducció de l’obra freudiana a un altre idioma va ser al català, en la Revista de Ciències Mèdiques en l’any 1893” [http:// isabelcavalle.blogspot.com.es/2011_05_01_archive.html consultado el 15.4.2013]. En Revista de ciencias médicas de Barcelona (original disponible en la Facultat de Medicina de la Universitat de Barcelona). El artículo de Breuer y Freud aparece en dicha revista, año XIX (1893), en el mes de febrero, números 3 y 4 (en este segundo número sigue la continuación), días 10 y 26 del mes respectivamente, con el título “Mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos”; tanto la revista como el artículo en cuestión se publicaron exclusivamente en castellano.

[3] Se trata de la introducción que aparece en las “Aplicacions pràctiques” de Mira, publicadas en la colección Monografies mèdiques, sin paginación.

[4] Según León Porras (1964:40) Emili Mira dominaba nueve idiomas. Es de remarcar la competencia que tiene Mira en distintos idiomas; ello hace que adapte el término folk-lòriques compositivamente, siguiendo el patrón original. El vocablo, del inglés, está formado por de folk “pueblo” y lore, “acervo”, “saber”, “conocimiento” o “tradición”.

[5] En opinión de Moreu (1998), Mira, en cuya biblioteca se encontraban las dos primeras ediciones de la obra Freud, conocía las obras completas de este cuando, en 1926, refiriéndose al complejo de Edipo escribe: “Vegi’s la magnífica obra freudiana Totem und Tabu, que avui es troba ja traduïda a l’espanyol i editada per la Biblioteca Nueva” (Mira, 1926, 2:18). El título del ensayo, como se puede comprobar, se cita en alemán.

[6] Recuérdese que la Universitat de Barcelona recibía este nombre en aquella época.

[7] Ese año, rompiendo el larguísimo período de silencio que siguió a las más absurdas e innobles tentativas de difamación en la inmediata posguerra, el Dr. Joan Obiols Vié, entonces catedrático de Psiquiatría de la Universitat de Barcelona, organizó en el mes de junio una sesión homenaje al Profesor Emili Mira i López, primer titular de la referida cátedra, de quien dijo lo siguiente: “Las extraordinarias dimensiones de su personalidad y el valor científico de su obra han sido reconocidas mundialmente”. Invitó a hablar en ella a los más destacados colegas, y dedicó posteriormente el primer número de la revista del Departamento de Psiquiatría de la Facultat de Medicina, aparecido en octubre del año siguiente, a reproducir el contenido de la reunión y los respectivos textos. Cada uno de los presentes dio su visión o sus recuerdos, siempre admirativos: Adolfo Azoy, Cabaleiro Goas, Joan Coderch, A. Colodrón, Josep Corominas, Pedro Domingo, José Germain, J. López Ibor, B. Rodriguez Arias, F. Tosquelles, Josep Trueta, Valenciano Gayà y Vidal Teixidor fueron los valientes que secundaron al Dr. Obiols en ese casi desafío a la posición gubernamental. Comienza entonces, gradualmente, el renacimiento de su nombre.

[8] Puede consultarse toda su obra en el ensayo de León Porras (1964).

[9] Lafora (1886-1971), psiquiatra y neuropatólogo, precursor de la psicología en España, rechazaba la excesiva importancia que Freud daba al sexo en la infancia, así como la interpretación simbólica de los sueños que el austríaco realiza como elemento fundamental de su teoría.

[10] Véase en las referencias bibliográficas la fecha de edición de ambos ensayos.

[11] Mira (1926, 2: 4): “Aquestes i altres qüestions són les que deuen contestar-se en aquesta monografia, feta ―diguem-ho des d’ara― amb un fi exclusiu de divulgació”. En nuestra opinión, el fin que persigue Mira con estos trabajos no es tanto el hecho de divulgar la disciplina al público en general, como el de dar a conocer las novedosas teorías psiquiátricas a la comunidad académica. Entendemos que aquí el término divulgació ha de interpretarse desprovisto de toda equivalencia con el significado de “vulgo”. Así cuando menos se desprende de la afirmación que hace el propio Mira en las consideracions preliminars (1926, 2: 4-5), al asegurar que “anem a intentar una exposició sintètica de la matèria. […] Per aconseguir-ho ens ajudarem en gran part de les notes que vàrem redactar per al curset elemental de psico-anàlisi que donàrem a l’Acadèmia i Laboratori de Ciències Mèdiques el mes d’abril d’aquest any”.

[12] En realidad, el ejemplar se corresponde con el número que debía aparecer en septiembre-octubre de 1934 en el cual aparece, a pie de página, la siguiente nota: “El retard amb què apareix el Noticiari el posa en discrepància amb la data que encapçala la portada. Confiem que els lectors ens ho perdonaran”.

[13] Nos referimos, entre otros, a Joaquim Alier, Josep Briansó, Tomàs Busquet, Ramon Sarró, Francesc Tosquelles, Salvador Vilaseca, así como a la emigración de psiquiatras y psicoanalistas judíos centroeuropeos como Eiminder, Langsberg, Strauss, Branfeld, muchos de ellos húngaros.

[14] Los medios de comunicación han ayudado en gran medida a la rápida introducción de tecnicismos en la lengua estándar pero, evidentemente, el trasvase entre ambas modalidades se dio mucho antes de la creación de estos.

[15] Prueba de ellos es la observación que aparece en el diccionario de Laplanche bajo la entrada simbolismo. El autor recuerda que “la noción de simbolismo se halla actualmente en relación tan estrecha con el psicoanálisis, las palabras simbólico, simbolizar y simbolización se utilizan con tanta frecuencia y en sentidos tan diversos y, finalmente, los problemas concernientes al pensamiento simbólico, a la creación y manejo de los símbolos dependen de tantas disciplinas (psicología, lingüística, epistemología, historia de las religiones, etnología, etcétera), que resulta particularmente difícil intentar delimitar un empleo propiamente psicoanalítico de estos términos y distinguir en ellos las diversas acepciones”.

[16] Término acuñado por Derrida para indicar «un retorno a conceptos no solo originarios, sino pre-originarios. […] Lo anasémico representa un lugar donde el significado puede determinarse». Weisz (2005: 113). Para acceder al significado del término, puede consultarse directamente el artículo citado de Derrida en http://www.elortiba.org/derrida1.html.

[17] Véase M.Vidal El lenguaje del psicoanálisis (2013).

[18] Hacemos referencia a la perspectiva de É. Benveniste (1974:247), quien asegura que “la constitución de una terminología propia determina en cualquier ciencia la aparición o el desarrollo de una conceptualización nueva y, por ello, marca un momento decisivo de su historia. […] Una ciencia no comienza a existir o no puede imponerse como tal más que en la medida en que consigue encajar los conceptos en sus denominaciones. […] Denominar, es decir, crear un concepto, es al mismo tiempo la operación primera y última de la ciencia”.

[19] Se han consultado, asimismo, dos diccionarios de psiquiatría en línea, http://www.tuanalista.com/ en el que figura, entre otras prestaciones, un extenso diccionario de psicoanálisis, y http://www.elortiba.org/dicpsi.html, el cual contiene tanto términos como figuras relevantes de la disciplina.

[20] Nos referimos a los diccionarios citados por Perea (2000): Diccionari Aguiló (1915-1934); Diccionari popular de la llengua catalana (1904-1906); Diccionari Balari; Inventario lexicográfico de la lengua catalana (1926-1936) y Diccionari català-valencià-balear; Inventari lexicogràfic i etimològic en totes les seves formes literàries i dialectal (1930-1962) de Alcover i Moll. La marca de uso de esta especialidad aparece tardíamente. En el diccionario Diccionari general de la llengua catalana de 1932, figura la marca med. Sin embargo, no se recoge el significado de especialidad ―véase, por ejemplo, catàrtic sub. voce―. Según Perea (2000:78), “el període comprès entre el 1989 i el 1994 suposa el desenvolupament d’una tipologia de diccionaris que havia comptat des de mitjans dels anys setanta amb algunes representacions de caràcter escadusser: es tracta dels diccionaris, vocabularis o lèxics ―denominació que reben en funció de les seves dimensions i abast― d’especialitat o terminològics”. En este período, ya hacía tiempo que se había consolidado la terminología de especialidad.

[21] De hecho, solo hemos buscado en el diccionario de Dorsch aquellas voces que no registra Galimberti. Este es mucho más extenso y documentado que el primero.

[22] Véase la bibliografía. El vocabulario de Glòria Callicó (1996), por tratarse de un vocabulario de psicoanálisis en catalán, representa la referencia de mayor importancia para este estudio. Se trata, no obstante, de un “vocabulario” y no de un “diccionario”, lo que significa que el número de lemas es sensiblemente más reducido.

[23] Histèria de fixació: este término se recoge en el Diccionari enciclopèdic de medicina de la Enciclopèdia catalana, sub voce “histèria” y se define como «Histèria en què els símptomes es basen en els d’una malaltia orgànica, com ara la persistència de tos nerviosa després del catarro».

[24] Véase nota anterior.

[25] Este término, que recuerda en gran medida al interrogatorio judicial, consiste, en palabras de Sánchez Lázaro (1986:641) “en una rápida serie de preguntas que el médico hace al paciente, basadas en datos previamente obtenidos sobre su problema y su personalidad, y orientadas hacia los que el médico sospecha que son sus conflictos neuróticos. Es, por tanto, una técnica muy activa y condicionante de las respuestas del paciente”. De él, Anguera (1989:287) dirá que “no té res a veure, afegim nosaltres, amb el mètode psicoanalític”. Sin embargo, esta voz es recurrente en las obras de criminología de Hispanoamérica, en el apartado dedicado a los métodos del psicoanálisis. También lo hemos documentado en Quevedo (1929:16): “Y después viene una parte del tratamiento de las más importantes, porque fue cuando se inició el vencimiento decisivo de las resistencias que presentaba sobre el problema sexual, le hice ver, por medio de un interrogatorio a presión, que no era posible”.

[26] Recordamos, una vez más, la limitación de ambos lemarios, muy en especial en el diccionario del Termcat.

[27] Laplanche, sub voce abreacción: «Pero la abreacción masiva no es la única forma en que un individuo puede liberarse del recuerdo de un hecho traumático: el recuerdo puede ser también integrado en una serie asociativa que permita la corrección del acontecimiento, su reinstalación en el lugar correspondiente».

 

Resumen

La presente contribución analiza la terminología empleada por Emili Mira en sus ensayos “El psico-anàlisi: part doctrinal” y “El psico-anàlisi: aplicacions pràctiques”, publicados en junio y julio de 1926, respectivamente, en la revista Monografies mèdiques. Se trata de dos trabajos originales del médico catalán, primer acercamiento a la terminología psiquiátrica de esta disciplina en la península. El fin que persigue este trabajo es comprobar en qué medida la primera denominación se ha fijado en el lenguaje de esta especialidad.

Palabras clave: Lenguas de especialidad, historiografía lingüística, semántica, psicoanálisis, medicina, psicología, lexicología y lexicografía.

 

Mònica Vidal Díez
Universitat de Barcelona
mvidaldiez@ub.edu