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/UNA CARTA DE FREUD SOBRE SU ÚLTIMO ENCUENTRO CON FERENCZI

UNA CARTA DE FREUD SOBRE SU ÚLTIMO ENCUENTRO CON FERENCZI

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El día 2 de septiembre Sigmund Freud y Sándor Ferenczi se reunieron por última vez. La carta a su hija Anna que publicamos testimonia la versión de Freud de dicho encuentro y da cuenta del doloroso alejamiento de los dos hombres.

Antes del congreso XIIª Congreso psicoanalítico internacional que tuvo lugar del 4 al 7 de septiembre 1932, de Wiesbaden, Ferenczi viajó para encontrarse con Freud y presentarle su comunicación, la que finalmente se titularía Confusión de lengua entre los adultos y el niño. De acuerdo con las anotaciones de Ingeborg Meyer-Palmedo, el inicio del congreso estaba fijado para el 4 de septiembre, pero la “primera sesión científica” empezaba desde el “sábado 3 de septiembre a las 21h” con la comunicación de Ferenczi. Esta opción de presentar antes del inicio del congreso podría haber resultado de las diferencias de opinión entre Jones, Eitingon, Brill y Ophuijsen sobre el tema de saber si  se podía bloquear completamente la comunicación de Ferenczi.

El encuentro fue mal. La atmósfera fue explosiva desde el comienzo. De la frialdad de Ferenczi y la tristeza y actitud crítica de Freud testimonia la carta.

Freud rechazó el trabajo e instó a Ferenzci a renunciar a su presentación y de abstenerse a publicarlo durante cierto tiempo, con la esperanza de que rectificara.

Recuérdese que las primeras divergencias entre Freud y Ferenczi no afectaban aparentemente en un primer tiempo, más que a problemas técnicos, pero se habían extendido visiblemente desde mayo 1929 a los aspectos teóricos.

Los dos grandes analistas no volvieron a encontrarse. Ferenczi murió el 22 de mayo de 1933. Padecía una anemia perniciosa de la que Freud se enteró a principio de octubre de 1932.

Según nos informan las notas de la edición, Anna se encontraba en Wiesbaden con motivo del mencionado congreso. A. Brill, el psicoanalista de Nuev York a quién se alude en la carta, había visitado a Freud los días 23 y 24 de agosto y luego se había ido a Budapest con Radó; después de su retorno, habían informado a Freud, el 28 de agosto, del estado de Ferenczi y de sus nuevas vías.

La traducción que presentamos se ha hecho de la edición francesa: Correspondance 1904-1938, d’Anna et Sigmund Freud, edición y postfacio de Ingeborg Meyer-Palmedo, traducido al francés por Olivier Mannoni, prefacio de Elisabeth Roudinesco, Fayard, 2012, 666 pp.[1]

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Srta Anna Freud

Hotel Rose

Wiesbaden

Al[emania]

[Plötzleinsdorf,] 3 de septiembre 1932

VIENA, IXº, BERGGASSE 19.

Pr Dr Freud

Mi querida Anna,

Los Ferenczi ciertamente vinieron antes de las 4h. Ella amable como siempre, él de una frialdad glacial. Sin más preámbulo o saludo, espetó: “os quiero leer mi comunicación”. Es lo que hizo y yo escuché con espanto. Ha realizado una regresión completa hacia puntos de vista etiológicos en los cuales yo creí hace 35 años antes de apartarme de ellos: que las causas habituales de las neurosis son los burdos sueños sexuales de la infancia, lo dice casi con las mismas palabras que yo en aquella época. Nada sobre la técnica con la que consigue este material, en medio de todo esto comentarios sobre la hostilidad de los pac.[ientes], la necesidad de aceptar su crítica y de reconocer los errores delante de ellos. Las conclusiones que extrae son confusas, sofisticadas hasta el punto de perder la visión de conjunto. Todo propiamente estúpido, o al menos da esta impresión ya que es poco sincero e incompleto. Pero bueno, tu ya has oído la comunicación en tiempo real y has podido juzgar por ti misma.

En medio de esta lectura llegó Brill [,] que leyó posteriormente lo que no había oído. La comunicación me pareció anodina, solamente puede molestarle, pero esto estropeará el ambiente del primer día.

No planteé más que dos preguntas. La primera, dije, los oyentes la plantearán también: por qué medio llega a estos fenómenos de alteración que nosotros no vemos en absoluto. En sus respuestas, se evadía y se detenía; interrogado sobre sus objeciones al Edipo, etc., explicó que las informaciones transmitidas por Brill eran el fruto de una mala comprensión, reconoció ciertas divergencias de su concepción, que sin embargo yo no pude comprender. Brill me susurró: “He is not sincere” [No es sincero]. Lo mismo que con Rank aunque mucho más triste.

Mi segunda pregunta fue saber por qué motivo quería leerme su comunicación. Ahí de nuevo la respuesta fue poco amable; se deducía que a pesar de todo quería ser presidente. Le dije que me abstenía de ejercer  influencia alguna  sobre el voto. Mi único motivo en contra era, le dije, que en ese caso tu podías descargarte del peso de tu cargo. Pero creo que su comunicación va a levantar a la gente en contra de él.

Los próximos días van a ser tranquilos. La partida de tarot de esta noche también se ha anulado. Eva estaba indispuesta, Ruth ha instaurado una situación delicada precisamente antes de decidirse a marchar. Lün está muy difícil. La tía está ahora (durante la mañana) en tu propiedad. Mi otorrinolaringólogo me liberará la semana próxima. Los días aquí son como una ironía, teniendo en cuenta la próxima despedida de la belleza italiana. Procura hacerte la vida tan agradable como puedas en W.[iesbaden] y no tomes como importante ni con seriedad nada de lo que ocurra.

De todo corazón

Papá

(Traducción del francés de Antònia LLairó)

 

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[1] Para la redacción de esta nota introductoria hemos utilizado las excelentes notas de Ingeborg Meyer-Palmedo a la mencionada edición, así como el prólogo de J. Dupont (2000) al tercer tomo de la correspondencia entre Freud y Ferenczi.

 

Referencias bibliográficas

Dupont, J. (2000), “Introduction to Correspondence of Sigmund Freud and Sándor Ferenczi Volume 3, 1920-1933”, The Correspondence of Sigmund Freud and Sándor Ferenczi,  Volume 3, 1920-1933, xvii-xliv, Harvard, Belknap Press of Harvard University Press

Freud, A. y Freud, S. (2012), Correspondance 1904-1938, d’Anna et Sigmund Freud, edición y postfacio de Ingeborg Meyer-Palmedo, traducido al francés por Olivier Mannoni, prefacio de Elisabeth Roudinesco, Fayard, Paris.